Con la cera, desde hace miles de años, se elaboran más de 400 productos, como velas, “grasa” para zapatos, abrillantadores de vehículos, de pisos, sellador de textiles y maderas.
La cera tiene numerosos usos industriales, farmacológicos y médicos que exigen comprender su composición química. Al igual que la miel, se considera eficaz en el tratamiento de hematomas, inflamaciones y quemaduras. Sus propiedades antibacterianas han sido objeto de investigación recientemente, a pesar de la escasez de estudios al respecto.
La cera de abejas reduce significativamente la afección de bacterias patógenas como Staphylococcus aureus, Candida albicans y Salmonella enterica . Este estudio analiza las características, la composición y la adulteración de la cera de abejas, así como sus efectos medicinales como antibiótico y en la terapia cutánea.
