En La isla misteriosa, el novelista francés Julio Verne alude a estas propiedades: «—¿Un febrífugo! —respondió el ingeniero—. No tenemos ni quina ni sulfato de quinina. —No, —dijo Gedeon Spilett—, pero hay sauces a orillas del lago, y la corteza del sauce puede algunas veces reemplazar a la quina. —Probemos sin perder un momento —respondió Ciro Smith.
La corteza de sauce, en efecto, está considerada justamente como el sucedáneo de la quina, lo mismo que el castaño de Indias, la serpentina y otras plantas. Era preciso hacer una prueba con aquella sustancia, aunque no fuese un completo equivalente de la quina, y emplearla en estado natural, pues no había medio de extraer de ella el alcaloide, es decir, la saucina».
Corteza de sauce
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El árbol de Sauce crece casi en todas partes del mundo, desde Asia, Europa, África y Norteamérica, siempre alimenandose de cuerpos de agua. La corteza de sauce, además de sus componentes analgésicos, contiene también propiedades anticoagulantes, antirreumáticas, antipirética, astringentes y desintoxicantes.
Todas las especies de sauces contienen salicina, un compuesto precursor del ácido salicílico y por tanto del ácido acetil-salicílico o aspirina, que es en origen una marca comercial.
Sus propiedades analgésicas, febrífugas, tónicas y antirreumáticas son conocidas desde antiguo, extraídas sobre todo de la corteza. Fue algo que pudieron comprobar los colonizadores europeos al llegar a América. Muchas tribus indígenas descortezaban las especies de sauces allí presentes para aliviar sus malestares, especialmente cuando tenían dolor de muelas.
| Peso | 0.053 kg |
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| Dimensiones | 2.84 × 2.84 × 7.33 cm |





