Efectos antivirales
Además de sus propiedades antimicrobianas, el propóleo también ha demostrado actividad antiviral. Tonatiuh Cruz, responsable del Laboratorio de Servicios de Análisis de Propóleos de la UNAM, ha mencionado que el propóleo se utilizó en el tratamiento del virus de la influenza H1N1 y se comparó con el Oseltamivir en cuanto a efectos terapéuticos y adversos. La tasa de supervivencia fue mayor en los ratones tratados con propóleo que en aquellos tratados con Oseltamivir.
Uso preventivo
El investigador también recomendó el uso del propóleo como medida preventiva contra el COVID-19 y la influenza H1N1. Se sugiere tomar extracto de propóleo (20 gotas en medio vaso de agua diariamente), aplicar propóleo en spray (2-3 veces antes de salir de casa o en caso de molestia en garganta) y consumir miel de abeja (2 cucharadas soperas diarias) como parte de un régimen preventivo. Sin embargo, se advierte que no se recomienda su uso para menores de 2 años ni para embarazadas debido a la posibilidad de producir alergias al polen.
En resumen, el propóleo presenta una actividad antimicrobiana y antiviral significativa, lo que lo hace un componente interesante en la búsqueda de soluciones naturales para el tratamiento de enfermedades. Es importante seguir las recomendaciones de los expertos y utilizarlo bajo supervisión médica, especialmente en casos de enfermedades graves o críticas.
Sustancias químicas antimicrobianas en el propóleo.
Según los resultados de búsqueda, las sustancias químicas específicas responsables de la actividad antimicrobiana y antiviral en el propóleo son:
Ácido dodecanoico (ácido graso): demostró actividad antimicrobiana y antiviral (Mora, 2003; Ruzin & Novick, 2000)
Ácido laúrico (ácido graso): también mostró actividad antimicrobiana y antiviral (Mora, 2003; Ruzin & Novick, 2000)
Verbenona (terpeno): inhibió el crecimiento de bacterias (Santoyo et al. ; Jiang et al.)
Pinocembrina (flavonoide): demostró actividad antimicrobiana, antioxidante y antiparasitaria (López, Ming & Neil, 2002; Rasul et al. 2013)
Tectocrisina (flavonoide): exhibió actividad antimicrobiana, antioxidante y antiinflamatoria (During & Larondelle, 2013)
Sakuranetina (flavonoide): demostró actividad antimicrobiana, antioxidante y antiinflamatoria (Shimizu et al. 2012)
Cardamonina (chalcona): inhibió el crecimiento de bacterias (Cho et al. 2009)
2-Metoxi-4-vinilfenol (fenol): exhibió actividad antimicrobiana y antioxidante (López-Mejía, López-Malo & Palou, 2014)
Alcoholes feniletílicos: inhibieron el crecimiento de bacterias (NCBI)
Es importante destacar que estas sustancias químicas pueden variar en función de la región de recolección del propóleo y la especie de planta predominante. Además, es posible que otras sustancias químicas no mencionadas aquí también contribuyan a la actividad antimicrobiana y antiviral del propóleo.
Comparación de propiedades antimicrobianas y antivirales
El propóleo, una sustancia resinosa producida por las abejas, presenta propiedades antimicrobianas y antivirales debidas a la presencia de flavonoides, ésteres del ácido cafeico y ácido ferúlico, y otros componentes minoritarios. Estas propiedades se comparan con otras sustancias naturales similares, como:
Melissa officinalis (Lavanda): como el propóleo, presenta actividad antimicrobiana y antiviral, aunque con un espectro de acción más limitado.
Tea tree oil (Aceite de Melaleuca alternifolia): tiene propiedades antimicrobianas y antivirales similares al propóleo, aunque puede ser más tóxica para la piel.
Eucalyptus globulus (Eucalipto): presenta actividad antimicrobiana y antiviral, aunque puede ser menos efectivo que el propóleo en ciertas cepas de bacterias y virus.
Calendula officinalis (Caléndula): tiene propiedades antimicrobianas y antivirales, aunque su espectro de acción es más limitado que el del propóleo.





